miércoles, 15 de febrero de 2012

¿Y qué será de lo pop, mamá?

En es ρoρ, mamá, este rincón de la MMM (malla mundial multimedia: WWW volteada), entendemos por «pop» toda una serie de manifestaciones culturales que nos son contemporáneas de algún modo y a las que nos exponemos en directo y en diferido. Os pongo algunos ejemplos:
Con estas y muchas otras realidades culturales, nos encontramos en un nuevo paradigma tecnológico. Este paradigma, se debe a un conocimiento y a unas herramientas como internet y la computación: que se concibieron para colaborar y compartir libremente. En este contexto, tales elementos de progreso deberían afirmarse como instrumentos democratizantes. De hecho, en los territorios en los que hemos conocido el llamado «estado del bienestar», se puede acceder a, consultar y producir contenidos públicos de manera sencilla y asequible. Gracias a todo ello, más que nunca, la cultura pop puede definirse como la democratización del arte y la comunicación
Y la evolución de lo «pop» pasará por la de sus medios de comunicación, tanto de masas como cibernéticos, y por la de los flujos de intereses (económicos o no) que la rodeen. Esto incluye las infraestructuras, la disponibilidad del conocimiento, la financiación o las leyes y acciones administrativas.
Seth Godin, uno de los pensadores más influyentes de la web, por su enfoque postmoderno de las relaciones comerciales, nos habla de la evolución de la cultura pop. En su artículo, plantea cuestiones clave de las tendencias culturales populares:
[...] la cultura pop ¿cambia de la cima a la base o acaso la población siempre obtiene lo que se merece?
[...] La televisión banal ¿lo es porque los televidentes así lo exigen o porque es barata de producir y se vende fácilmente?
[...] Pero, y es un «pero» con todas las letras, gran parte de la población no es consciente de este sinsentido: ignoran la mecanización del bombo y platillo o el ciclo de promoción infinito.

El asunto de la mercantilización de los contenidos no es baladí. Recordemos que hoy por hoy tenemos posibilidad de dar difusión y financiar por vías alternativas a quienes distribuyen, y comparten sin cobrar, cultura bajo estándares como los de Creative Commons o Copyleft. También se puede remunerar a quienes se empeñan en sacar partido de cada bit de música descargado, con derechos completamente reservados, especialmente si dejan atrás las cadenas con que venden sus productos y encuentran soluciones actualizadas, como Filmin, Netflix, Spotify o Pandora. Se trata de entender cuáles son los costes de oportunidad en la comercialización y difusión de la cultura.
Una vez más se hace patente el lado político de toda acción humana. Toda, sí. Sería ingenuo confiarnos en que grandes corporaciones, gobiernos y medios de comunicación de masas facilitarán así como así una cultura libre y accesible. Y no olvidemos que las leyes que restringen la colaboración, empobrecen nuestro futuro. Pero, queridas personas amigas, eso lo tenemos que construir todos. Para ello, contamos con conocimientos y tecnología suficientes.

2 comentarios:

redronin1b dijo...

Seis artículos ya en lo que va de mes... un claro símbolo de que el Apocalipsis va a llegar...

eρHedro dijo...

Lo que va a llegar es el mineralismo... jajaja.
http://www.youtube.com/watch?v=xVMSrqtsAow