lunes, 26 de abril de 2010

Una Ópera Egipcia: entre la inercia y los respiros de La Leyenda del Espacio. (Comentario e impresiones sobre el disco)

Tendrá que haber un camino,
habrá un camino
que me lleve,
que me lleve donde pueda estar.

Fragmento de “Tendrá que haber un camino”,
último track de La Leyenda del Espacio.

¿Alguien puede distinguir dónde empieza y termina la alegría y la tristeza en La Leyenda del Espacio? ¿Hay alguien capaz de destilar en probetas distintas la amargura, la desesperanza, la desilusión, el rencor, el aturdimiento, la desesperación, el anhelo, la desconfianza, en suma, los sentimientos de ese gran y mítico disco de Los Planetas que lanzaron en el 2007 y que dejó a propios y a extraños enmudecidos, boquiabiertos y atolondrados? Y no es para menos, en aquella obra los granadinos supieron combinar, armonizar y embellecer los laberintos viscerales del flamenco con el rock planetero que se mueve entre el shoegaze, el space rock y las lamentaciones rabiosas y derrotistas de una banda que se caracteriza por cantarle a la tristeza y a los amores imposibles y a los desamores más amargos. Rompieron cánones (dentro y fuera de la banda) y expectativas; se ganaron los laureles de la crítica especializada (mejor disco nacional del 2007 y mejor disco nacional de la década, según Rockdelux); por primera vez sus seguidores se separaron en dos bandos básicamente (aunque se podrían fraccionar aún más): los conservadores, quienes siguen cantando en viva voz en cuello Himno Generacional #83; y los progresistas, quienes alientan a los andaluces a seguir madurando y explorando en sus raíces. Reinterpretaron y revalorizaron la importancia del género flamenco, acercando así a quienes no eran familiares del cante, logrando que más de uno se interese por los fandangos y las zambras de Manolo Caracol, las andanzas de Camarón de la Isla por París o Sueña la Alhambra de Morente. Los seguidores de Los Planetas más curiosos buscan ahora en el Spotify a La Niña de Los Peines, Manuel Vallejo y a Fosforito como antes buscaban a Spacemen 3, My Bloody Valentine, The Jesus & Mary Chain y a Joy Division. ¿Está renaciendo el flamenco por el interés que han puesto Los Planetas en el género? Pues probablemente sí. Pero principalmente, y sobre todas las cosas, con La Leyenda del Espacio esculpieron un monolito dorado que se alabará y condenará por creyentes y detractores, respectivamente, hasta que el tiempo le dé, seguramente, la razón a los primeros. Eso es parte de lo que hacen las grandes obras, dan de qué hablar: se abren escandalosos debates, se fundan doctrinas vitales y se marcan puntos clave en la Historia, y en este caso, en la Historia de la Música, relato por de más bello y apasionante.
Los Planetas alimentaron la expectativa tres años y dejaron que se masticara y asimilara lo suficiente su obra magna. Mientras tanto lanzaron un recopilatorio-cómic (Principios Básicos de Astronomía) con toda su carrera en CD + DVD y un EP llamado Cuatro Palos. El pasado 13 de abril, publicaron el tan esperado nuevo trabajo titulado Una Ópera Egipcia. Se difundió por los medios de comunicación una reseña aclaratoria del título del disco que decía esto: “Los gitanos llamaban así a las obras maestras que agotan los superlativos, aquellas cuyo origen parece sobrenatural. J la escuchó referida a La Niña de Los Peines, pero la expresión tiene casi 140 años y fue acuñada a raíz de que a Verdi le encargasen una ópera para la inauguración del Canal de Suez (“Aída” se estrenó tarde en El Cairo, pero impactó con su escenografía grandiosa y espectacular, usando sorprendentes efectos especiales y un riquísimo vestuario, con coronas de oro puro y espadas de plata)”. ¿Ambicioso? Sí. ¿Pretencioso? También. Pero qué más da, son Los Planetas y este tipo de detalles son el tipo de factores que los hacen ser tan amados como difamados. Y únicos y arriesgados, dicho sea de paso. Pero antes de que saliese a la venta se barajaron múltiples títulos: Una Obra de Moros, Periodos de Rotación y El Libro del Universo. No fue lo único que cambió de esa manera, una tentativa portada de Daniel d’Ors se descartó de último momento, retrasando unos meses la salida del disco, por una de Max, apoyado por Labodoni, un estudio de diseño de Mallorca. ¿Por qué tantas correcciones?, pues porque Una Ópera Egipcia no es un proyecto tan claro y cohesionado como La Leyenda del Espacio. Aquí sí se distingue claramente las alegrías y las tristezas. El disco se rompe en dos grupos, el primero que va de la 1 (La Llave de Oro) a la 7 (La Veleta) es un conjunto de canciones muy claras, casi todas veloces, que se inclinan más al sonido de Los Planetas pre-Leyenda del Espacio, donde la línea vocal de Jota es bastante inteligible, predominan los rasgueos guitarreros para crear acordes y no atmósferas, las letras incluso pueden ser benevolentes en esta parte del disco. En dos canciones de esta primera parte hay participación femenina (Ana Fernández Villaverde-La Bien Querida) que suaviza aún más el ambiente. Casi podría decir que son Los Planetas de toda la vida, o más bien son esos Planetas de toda la vida que han pasado por la experiencia de la Leyenda del Espacio y que siguen siendo igual de rencorosos y quejumbrosos pero usando un argumento mucho más tierno e indulgente. Allá donde J cantaba en el anterior disco “Tú tienes los ojos negros, negras las intenciones. / No sé qué será peor, volver de nuevo contigo o arrancarme el corazón”, ahora canta “Si nadie te da calor donde quiera que te arrimas, vente que yo te daré zumo de mi corazón”. Incluso la diferencia en la portada resalta, el claroscuro espacial de Daniel d’Ors de la Leyenda del Espacio no tiene nada que ver con el simpático cómic de Max de Una Ópera Egipcia, carátula que esconde muchos más secretos de lo que aparentan sus pueriles ilustraciones a primera vista, pero de la portada hablaré más adelante.
El segundo grupo que va de la 8 (Romance de Juan de Osuna) al final (Los Poetas) es de una lectura más complicada. Por un lado, responde clara y totalmente a una inercia de La Leyenda del Espacio, sonido oscuro y desolador, pero por otro es como si fuese la resaca o los rescoldos finales de aquella experiencia. O quizá no, probablemente sea tan sólo que ellos ya dominan este registro y ahora suenan más fríos y calculadores, buscando más la ornamentación de ese mundo sonoro que la primacía primigenia de esas emociones. La producción es uno de los elementos que influyen en esta apreciación, las grabaciones en este disco a comparación con el anterior, y esta aseveración aplica para todo el álbum, son mucho más nítidas, más estilizadas.
Aquí, en este segundo grupo, la voz de J es más baja, la atmosfera es muy densa y asfixiante, las canciones son de desenlace lento y las letras ponen la piel de gallina.
En mi primera escucha de este disco no pude evitar sonreír varias veces. Pero no es una sonrisa cualquiera, es una sonrisa cómplice, una sonrisa de quien reconoce los trucos y los vericuetos de alguien a quien ha escuchado con atención, identificando sus procesos racionales y emocionales.
No es mejor que La Leyenda del Espacio, eso está claro, pero… ¿acaso habrá un disco mejor que ese? Mejor disfrutemos de lo que venga. Eso sí, las referencias futuras serán partiendo desde La Leyenda del Espacio, para bien y para mal. Qué le van a hacer, eso pasa cuando se escriben magníficas obras.
Para finalizar la acotación general del álbum y su contexto y comenzar una minuciosa de cada canción y su correlación como conjunto, aclararé que de ahora en adelante y hasta que comente la portada ilustrada por Max, que es mi último as bajo la manga, me referiré a Los Planetas de dos maneras distintas con el propósito de narrar mejor los pasajes del disco. Una será simplemente Los Planetas, para referirme específicamente a ellos como banda, como conjunto de rock. La otra será “Señor”, con ese mayúscula y sin las comillas, que será la manera de representar a nuestro personaje. Este protagonista simboliza de una manera abstracta pero sencilla el individuo que ha estado presente en todas las canciones de Los Planetas, como si en toda la discografía de los granadinos sólo se hablara de la vida y los acontecimientos de este personaje. Que en Super 8 (1994) y en Pop (1996) era un Chaval ruidoso, rebelde e ingenuo, que en Una semana en el motor de un autobús (1998) y Unidad de desplazamiento (2000) se hizo un Joven prometedor, cínico, hedonista e inconforme, que en Encuentro con entidades (2002) y en Contra la ley de gravedad (2004) es un Adulto, nihilista y mesiánico, lector ávido, comenzando un hambre de aprendizaje que no ha parado, y que en La Leyenda del espacio (2007) y en Una Ópera Egipcia (2010) se nos ha hecho ya un Señor fatigado, desolado y mucho más rencoroso que de costumbre, pero experimentado y paciente, impulsivamente apaciguado pero más pasional que nunca. Un Señor que responde a una descripción física típica de un conde vampírico: nariz aguileña, pequeños ojos ojerosos, cara alargada, encorvado, flacucho, pelo rizado y crispado, con un halo de misterio alrededor, por día gafas oscuras, sediento por las noches, insomne, sonrisa reservada, acento andaluz, misántropo y solitario. (Ustedes pueden representar a este Señor como les dé la gana, yo sólo propongo esta descripción, que es muy atinada). Un Señor que siempre ha sido enamoradizo y cabizbajo, que le ha ido muy mal en el amor y que eso le da mucha rabia.
Un Soñador en toda regla, para resumir.

Que comience el disco…


Una Ópera Egipcia

La llave de oro (Popular / Los Planetas / Enrique Morente)

La llave de oro (Tango) (4:11)


El disco se abre con unos tangos de Enrique Morente, que por falta de sincronización no pudo llegar a tiempo a la mezcla final y poner su voz, por lo tanto quedó instrumental. Pero no se preocupen, la versión con la voz de Morente se puede escuchar en el formato de vinilo del álbum que salió un mes después que el formato CD. No es la primera vez que les pasa algo parecido, ya en Contra la ley de gravedad, la canción “124” (que ya apuntaba maneras flamencas) se quedó en instrumental al final porque el tiempo no les permitió añadirle una adaptación de la letra de “Eso no lo manda nadie” de Vainica Doble. De cualquier manera, en los directos interpretaron la que hubiera sido la versión completa.
Esta es una melodía ideal para iniciar el álbum, ya que aún no nos revela gran cosa pero nos va acomodando en nuestros asientos, se podría decir que es el prólogo o la obertura de esta historia.
Es claramente reconocible el sonido flamenco, con esos devaneos árabes que hacen los punteos de la guitarra de Banin, quien es el encargado de suplir la voz del cantaor con su instrumento. Si nos atenemos a la tradición, la Llave de oro del Flamenco sería un símbolo, concretamente el símbolo de la conservación y pureza en la transmisión del cante.

Los tangos flamencos, que no tienen nada que ver con los argentinos, son en Cádiz y Sevilla donde se empiezan a formar con una estructura canónica. Se caracteriza por su ritmo vivo y acentuado. Posee compases claramente medidos que dan facilidad al baile, expresando mucho movimiento.

El Señor se ha despertado, hace un día soleado, se restriega la cara, se despereza y se ajusta sus gafas de sol, tiene algo de resaca. Antes de la comida decide dar un paseo en su Vespa para despejar sus pensamientos, desde hacía varios días que piensa plantarse en la puerta de la casa de la chica que tantas vueltas le hace dar a su cabeza, pero no sabe si tendrá el valor de acercarse a la hora de la verdad. Así, a las faldas de la Alhambra, manos en el manubrio, fantasea con que una cámara lo sigue, imagina las escenas de lo que podría ser una película de Quentin Tarantino en Granada, La Llave de Oro musicaliza la secuencia…

Por último, La llave de oro recuerda al surf-flamenco de los mismísimos Relámpagos, banda madrileña de los años sesenta, escuchemos:
Los Relámpagos – Danza del Fuego (1:53)


Una corona de estrellas (Popular / J)

Una corona de estrellas (Romeras) (3:33)


Desde antes que amaneciera / estuve esperando en tu puerta / desde las 6 de la mañana / esperando a que vinieras / y cuando por fin apareciste / tuve que darme la vuelta / y no pude decirte nada / después de horas de espera. / Tiene que haber alguna manera, / tiene que haber alguna manera / de que yo hable contigo / quiera o no quiera. / Debajo de las estrellas / escondidos en la oscuridad /estuve a solas con ella / y no pude decirle la verdad / que desde que nos conocimos / no la he podido olvidar, / que desde el momento en que la vi / no he pensado en nadie más. /Miro la luna / que se refleja / en sus ojos verdes / cuarto creciente. / Porque quiero quedarme contigo siempre, / puedes pedirme lo que tú quieras, / puedes pedirme lo que tú quieras, / que te mereces una corona de estrellas, / que te mereces una corona de estrellas.

Una corona de estrellas son unas romeras que ya conocían los seguidores de Los Planetas más inquietos porque fue parte de la banda sonora de la película de “La habitación de Fermat”, película española del 2007 dirigida por Rodrigo Sopeña y Luis Piedrahita. Se trata de un tema que se grabó en las sesiones de La Leyenda del Espacio y de la cual Julio Ruiz, uno de los mejores locutores de España actualmente y quien tuvo el honor de presentar en primicia exclusiva en Radio 3 el presente disco de principio a fin, se arriesga a sentenciar que esta canción será uno de los hits que quedarán en el colectivo de los fans planeteros como una de las más cantadas y queridas. No sé, yo apostaría más por el siguiente track, pero ¿quién soy yo para opinar?
Este es un sonido típico de Los Planetas, especialmente los rasgueos de la guitarra (ese Florent) recuerdan a los primeros discos de la banda. Es una estructura sencilla y los arreglos de Banin son sobrios, los justitos. Es una canción simpática que no se enrolla demasiado y que deja buen sabor de boca. De escucha fácil.

Las romeras pertenecen al grupo de las cantiñas que tienen su fuente en las alegrías. Es un cante con copla de cuatro versos, casi siempre con rima sonante en los pares.

Después de un día entero de divagar en la moto, el Señor regresa a casa igual que como se fue: inseguro. Cuando se mete bajo las sábanas descubre que no puede conciliar el sueño y que es mejor ir a la casa de esta chica. Él pensaba que la vería salir de su piso pero, para su momentánea sorpresa, ve a la chica venir desde el otro lado de la acera, probablemente llegando de la juerga de fin de semana. Una súbita vergüenza le llena el pecho de vértigo y mejor huye. Días después tiene una mejor ocasión cuando la cita en un parque. Ahí contemplaron el anochecer y, tumbados en el césped, las pupilas de la chica dibujaban la mitad de la luna, como si el astro lunar profetizara el yin y el yan que iba a vivir con este Señor que le prometía una corona de estrellas.


Soy un pobre granaíno (Popular / Los Planetas)

Soy un pobre granaíno (Colombiana) (3:45)


Soy un pobre granaíno, / soy un pobre granaíno / que vive en la serranía / y de noche bajo a verte / porque no puedo de día, / que si de mí dependiese / nunca te abandonaría. / Sabes que por quererte, / sabes que por quererte / me estoy jugando la vida / y en lugar de darte pena / creo que te da alegría, / nadie va a quererte nunca / como yo a ti te quería. / En lugar de darte pena / creo que te da alegría, / nadie va a quererte nunca / como yo a ti te quería. / Una rosa en un rosal, / una rosa en un rosal / gasta mucha fantasía, / viene el viento y la deshoja, / ya está la rosa perdida, / una rosa en un rosal / gasta mucha fantasía. / Mira el viento / y la deshoja / ya está la rosa perdida, / una rosa en un rosal / gasta mucha fantasía.

Qué velocidad lleva el disco. No estamos acostumbrados a este ritmo de Los Planetas que llevan hilando ya tres temas sin un pequeño respiro. Esta es una de las canciones que también ya se conocían antes de que Una Ópera Egipcia viera la luz, concretamente fue el sencillo que se utilizó para comercializar el recopilatorio CD + DVD de Principios Básicos de Astronomía. Se trata de unas colombianas que tienen un compás y una estructura (y rasgueo guitarrero) similar a Una corona de estrellas. La diferencia estriba en que hay mucho más juego en esta que en la anterior. Aquí la batería te mantiene atento por sus cambios tan veloces, sin duda es un trabajo excepcional de Erik. No es lo único, los arreglos endulzan los oídos: flauta a cargo de un músico invitado, Eloy Heredia, aunque su nombre real es Eulogio Gómez Heredia, granadino que se crió en las cuevas del Sacromonte. También los sintetizadores de Banin hacen lo suyo, encajan a la perfección y le dan al inicio un intro burbujeante. Además, la letra utiliza licencias poéticas más ostentosas que en la anterior. La canción es perfecta, te lleva de la mano a una velocidad considerable y cuando termina el acorde final te deja resoplando… Uff, lo bueno es que llevamos buenos chóferes.

Las colombianas no proceden de Colombia pero tienen mucha influencia hispanoamericana y de la rumba española, por lo tanto es un cante relativamente moderno, de los años treinta. A pesar de que es un palo muy rítmico no suele bailarse. Las coplas suelen ser de seis versos octosílabos.

El Señor está ahora mismo enamoradísimo. Tanto es así que en una noche ya muy entrada, casi a hurtadillas le tocó a su ventana hasta que la despertó, él, apoyado en el alféizar, le recitó un poema. Eran unos versos muy de su tierra, unos versos muy andaluces. La chica le dijo que se fuera porque algún vecino los podría oír o que el perro podría empezar a ladrar y no quería hacer escándalo, que ya mañana se verían. Él se fue pero le dejó antes una rosa en sus manos. Ella lo vio alejarse subiendo la cuesta de su calle. Los pétalos de la rosa volaron alrededor de ella a causa de un súbito vendaval. ¿Mal augurio?

Siete faroles (música: popular / Los Planetas; letra: Popular / J)

Siete faroles (Cantiña Cordobesa) (3:13)


Como tú y yo lo vemos / no es de la misma forma, / tú quieres fiesta, / yo estoy en coma / tú piensas en espadas / y yo en amapolas, / como tú y yo lo vemos / no es de la misma forma. / Pregúntale al platero, / pregúntale cuánto vale / esos pendientes, ese brillante, / ese anillo de plata y ese colgante. / Pregúntale al platero, / pregúntale cuánto vale, / que cuánto vale, / que cuánto vale / grabarte en los zarcillos / mis iniciales. / Pregúntale al platero, / pregúntale cuánto vale. / Con mil sudores, / puse en mi puerta / siete faroles, / verte y no verte, / el candil de mi casa no tiene aceite. / Por ahí vas diciendo que no quieres estar conmigo, / ni tú conmigo ni yo contigo / nadie quiere juntarse con su enemigo. / Por ahí vas diciendo que no quieres estar conmigo.

Antonio Arias grabó la primera maqueta de Los Planetas allá por 1992, “Mi hermana pequeña”. Ahora dieciocho años después deja constancia de su fidelidad a Los Planetas para suplir en esta y en La Pastora Divina a Miguel, que decidió dejar la banda este año. Para suplirlo definitivamente primero probaron con Israel de Half Foot Outside pero al final se quedaron con Julian de Lori Meyers.
Aquí bajan un pelín la velocidad, y menos mal, porque esta es una canción, aunque sencilla, que entra muy armónicamente por lo oídos. De hecho las siguientes canciones del disco ya no llevan el ritmo del inicio. Durante el estribillo de “Con mil sudores…”, a J se le nota ese tenue y apenas perceptible trino en la voz cuando canta algo a lo flamenco.
Esas forma de rasgar la guitarra y su ligera distorsión, los seguimientos del teclado, el compás, la armonía tan medida y ese sonido pop-rock estilizado me recuerda muchísimo a Los Beatles de Revolver o incluso a los de Sgt. Peppers Loney Hearts Club Band. Escuchemos:

The Beatles – And your bird can sing (2:00)


Las cantiñas son el nombre genérico de una serie de cantes de música alegre y vivaz, de coplas generalmente cortas y para bailar. Melódicamente se estructura en tonos mayores.

Vaya, este Señor va en serio con esta chica a pesar de que se ha dado cuenta que a veces son polos opuestos, pero no trata de pensar en eso, la chica le gusta y cree estar muy enamorado. Se la ha llevado a Córdoba para ver y hablar con los famosos plateros de la ciudad. Quiere comprarle unos pendientes que simbolicen su compromiso, su relación, su amor. Por la noche, después de pasear por el bello centro de Córdoba, el Señor tiene una pesadilla: estaba en la Plaza de los Capuchinos de noche y hacía un frío del carajo. Contemplaba al Cristo de los Desagravios y Misericordia, que está rodeado de ocho faroles encendidos, cuando uno de ellos, justo el que tenía a su lado, se funde y se apaga. Luego el Cristo alza la cabeza, abre los ojos y le dice: “Tu mujer no te quiere”. Despertó agitado y empapado en sudor. Su mujer dormía plácidamente a su lado.

No sé cómo te atreves (J)

No sé cómo te atreves (5:46)


Ahora sé en qué nos parecemos, / ahora parece que sé que tú y yo somos igual, / y aunque sé que no me lo merezco / he venido a pedirte otra oportunidad. / No sé cómo te atreves a venir a decirme que me quieres / cuando yo te he suplicado muchas veces y jamás me hiciste caso. / No sé cómo puedes atreverte a venir a pedirme que te acepte / cuando tú no has aceptado ni una sola de las cosas que te digo. / Ahora sé lo mucho que te quiero / y ahora quiero que tú digas que me quieres igual, / y aunque no puedo decir que lo siento / ahora siento que por fin puedo decir la verdad. / No sé cómo te atreves a venir a decirme que me quieres / cuando yo te he suplicado muchas veces y jamás me hiciste caso. / No sé cómo puedes atreverte a venir a pedirme que te acepte / cuando tú no has aceptado ni una sola de las cosas que te digo. / Ya sé que no tenía que haber venido / pero dónde puedo estar mejor que aquí contigo, / y tú tendrías que reconocerlo / que conmigo es con quien más te gusta hacerlo. / Ahora te digo la verdad, / ahora tienes que escuchar. / Ya sé que no tenía que haber venido / pero dónde puedo estar mejor que aquí contigo, / y tú tendrías que reconocerlo / que conmigo es con quien más te gusta hacerlo. / Ya sé que no tenía que haber venido / pero donde puedo estar mejor que aquí contigo, / y tú tendrías que reconocerlo / que conmigo es con quien más te gusta hacerlo.

Con La Bien Querida de invitados especiales, y no es la única del disco con su participación, Los Planetas entregan una de las canciones más teatrales del álbum. No por nada el mismo J ha confesado que este es un intento de imitar a Pimpinela, claro que el resultado de Los Planetas tratando de imitar a Pimpinela ha dado una canción a lo The Jesus & Mary Chain. No confundir con “No sé ni cómo te atreves”, canción que salió en el lado B del single de “No ardieras”, extracto de Contra la ley de gravedad.
Esa guitarra rota que se mueve a lo largo de la canción y que va cobrando fuerza poco a poco hasta que estalla cuando interviene la voz de Ana Fernández-Villaverde es sólo otra forma de transmitir lo que tanto pasa entre las broncas de hombres y mujeres: La parte de J es muy lenta, como escogiendo cuidadosa y fatigadamente las palabras que a él le sirven de excusas. Se va sincerando mientras más y más avanza la bronca. En cambio, la parte de Ana es explosiva. Suelta todos los reproches de una vez, furiosa. Como hacen hombres y mujeres en la vida real, vamos. Porque nosotros hombres somos más lenturrones para explicarnos y no solemos hacerlo todo de golpe, nos vamos quejando poco a poco y de lo mismo. Las mujeres, y especialmente las españolas (¡esa sangre hispana!), lo lanzan todo de un dardazo, como volcanes. No por nada las mujeres en las películas de Almodóvar cuando se cabrean no habla, ruguen.
Esta canción iba originalmente destinada a Christina Rosenvinge pero creo que queda mejor en Ana, que es la versión femenina de Jota, alguien igual de azotada que él.
Es el primer single, aunque recortado, de Una Ópera Egipcia. No se basa en ningún palo flamenco y se comprueba una vez más que las voces femeninas encajan a la perfección en Los Planetas.

Uy… algo malo ha hecho este Señor porque lleva rato discutiendo con su chica. Ella le tiró al pecho los zarcillos de plata comprados en Córdoba, llora, le pega, lo empuja, le dice que se largue definitivamente de su vida. Él se rehúsa y le pide que le perdone. Probablemente se metió con otra chica y ella lo descubrió, lo típico. Ella grita, él se arrodilla. Ella lo quiere echar de casa y el amenaza que si se va es para siempre. Discuten. No están pensando claramente. Mejor dejémoslos así y vayámonos en silencio, esta pelea parece no tener fin…

Señora de las alturas (Popular / J)


Señora de las alturas (Alegrías)(4:55)


Como loco desvariaba, / te marchaste de mi lado, / y como loco desvariaba / porque no me merecía / el modo en que me tratabas, / mientras tú te divertías / me dejabas solo en casa. / No es manía ni locura / esto que tengo contigo, / no es manía ni locura, / que los mejores doctores / no han encontrado la cura, / que no venga de tu mano / señora de las alturas. / Si nadie te da calor / donde quiera que te arrimas, / si nadie te da calor / vente que yo te daré / zumo de mi corazón, / vente que yo te daré / zumo de mi corazón. / Si te quieres venir / puedo pasarme a buscarte, / si te quedas conmigo / para que pueda contarte / lo mucho que te necesito, / aunque creo que ya lo sabes, /voy a volver a decirlo, / que te quiero más que nadie, / que te sigo queriendo lo mismo, / para que alivies mis males, / señora de mis abismos. / Que por tu ventana sale, / es tanta la claridad / que por tu ventana sale, / que dice la vecindad / ya está la luna en la calle.

Alegrías de Manuel Vallejo que no parecen tan alegres. Una melodía con un desarrollo que les hez muy familiar a Los Planetas. Tiene algo de “db”, “Línea 1”, “Toxicosmos” y “Mil millones de veces”. Será una de las canciones preferidas de los fans que dicen que Una semana en el motor de un autobús es el mejor disco de la banda.

En el centro de la Comarca Nororiental de Málaga, a las faldas de la Sierra de Gracia se encuentra la ciudad de Archidona, que significa “Señora de las Alturas”.

Al Señor le han dejado, está triste, pensativo. Su problema es que es celoso. Entre tantas cosas no le gusta verse lejos de su chica y menos que ella llegara tarde de juerga sin que le avisara. Luego se cometieron más tonterías de parte de los dos. Engaños, desconfianzas. Discusiones. ¿Y ahora? Él no le ha cerrado la puerta al amor con ella, mantiene las esperanzas. Pero ¿y ella?, ¿quién sabe lo que piensa y siente ella? Se siente solo, mucho, ¿y ella se sentirá sola? Cómo saberlo… coge la Vespa una noche y se va a espiar a su ventana. Está con las cortinas a medio abrir, hay luz dentro y dos sombras… se abren los abismos.


La Veleta (Popular / J)

La Veleta (Sevillana) (4:30)


Rondan mi calle, / rondan mi calle, / rondan mi calle, / un alto y un pequeño rondan mi calle, / el alto se parece al sol que sale, / el más pequeño se parece a la luna, / el más pequeño se parece a la luna del mes de enero. / Por lo mudable, / si yo soy la veleta, / por lo mudable, / si yo soy la veleta, / tú eres el aire. / Pintor de loza, / mi amante es cartujano / pintor de loza, / me pinta palanganas color de rosa. / Así lo quiero, / que pinte palanganas / y así lo quiero, / que pinte palanganas color de cielo. / Que la veleta, / si el aire no la mueve, / que la veleta, / si el aire no la mueve, / se queda quieta.

Esta sevillana de La Niña de Los Peines evoca el tecno-pop y la indietrónica de un tema de “Romancero”, primer disco de La Bien Querida. Concretamente a “9.6”. Ana Fernández-Villaverde es la protagonista. Más bien podría parecer que J es el invitado a una canción de La Bien Querida. Quizá sea la menos interesante del álbum, bonita sí, curiosa también, pero no más. Es uno de los dos tracks, junto a Los Poetas, que se grabaron sin Erik, en el estudio personal de Banin. Se nota, Banin Fraile está loco por los sintetizadores.
Hay algo de New Order aquí y de hecho ya lo habían advertido mucho antes que el disco saliera a la venta. La voz de Jota le responde en partes muy señaladas a la de Ana, ni siquiera me parece un dueto, más bien su eco masculino que le responde y que trata de seguir su escala melódica.
Será difícil escuchar este tema en los directos a menos de que la adapten de otra forma distinta. Después de esta canción el disco se torna oscuro, aviso.

Las sevillanas se caracterizan por su gracia, viveza, ágil dinamismo y flexibilidad. Es una canción folklórica procedente de la seguidilla manchega que se ha ido aflamencando. Nace para acompañar al baile que se interpreta en pareja en series de cuatro sevillanas. Es el baile andaluz que más se ha popularizado.

¿Qué es esto que dice la chica?... Canta sola en su casa en un día lluvioso. Parece que le canta a él desde la distancia, pensando los dos en el otro. Pero ella no le canta una canción de amor ni de perdón, se está confesando. Le está lanzando un mensaje: “Me voy, olvídate de mí, soy mudable, tu amor por mí no y eso te hará sufrir. Creo que no te amo. No, no te amo. No quiero ser tu veleta, deja de soplar”. Nuestro Señor se hunde.

Romance de Juan de Osuna (Quintero / León / Quiroga)

Romance de Juan de Osuna (Romance) (4:56)


No hay flor como la amapola / ni corazón como el mío / que los sentencian a muerte / por tenerlo repartido. / A las dos de la mañana / me vinieron a buscar / tres pares de ojitos negros / y me tuve que entregar. / La mano en el evangelio / la pongo yo aunque me muera / que yo no he matado a nadie / de noche en la carretera. / Los tormentos de mis negras duquelas / no se los mando ni a mis enemigos. / Yo soñaba con clavito y canela / me despertaron para darme castigo. / Mi sangre y mi vida, mi lunita clara, / con lo mucho que yo la quería / se va sin volver la cara, / con lo mucho que yo la quería / se va sin volver la cara. / La rosa de los amores / la cortan pobres y ricos / y todos acaban llorando / igual que los niños chicos. / Los tormentos de mis negras duquelas / no se los mando ni a mis enemigos. / Yo soñaba con clavo y canela / me despertaron para darme castigo. / Mi sangre y mi vida, mi lunita clara, / con lo mucho que yo la quería / se va sin volver la cara, / con lo mucho que yo la quería / se va sin volver la cara.

Esta es la canción protagonista del EP Cuatro Palos que pronosticaba en parte el sonido de Una Ópera Egipcia. O al menos de la segunda parte de éste, aunque... pensándolo mejor, Cuatro Palos está más cerca de La Leyenda del Espacio que de la segunda parte de este disco. La mezcla es ligeramente distinta, en el EP corre a cargo John Agnello, productor que ha colaborado con nombres tan laureados como Dinosaur Jr., Sonic Youth o Thurston Moore. En el LP es Carlos Díaz. ¿Diferencias? Pues la del EP tarda unos segundos más en apagarse al final y el sonido es más limpio. En la del LP el cante inicial de Manolo Caracol se prolonga unos compases más al fondo, como un lamento que se va ocultando.
Se trata de una canción muy narrativa, podría incluso decir que es muy visual, aunque Javier Longobardo no le haya hecho justicia en lo absoluto en el clip promocional que realizó. Este romance me hace pensar en la estructura de un cómic, como si la canción me la fueran contando por viñetas. No es casualidad que la portada de Cuatro Palos sea una ilustración a lo western, que le pega totalmente. La parte del estribillo (“Los tormentos de mis negras duquelas no se los mando ni a mis enemigos. Yo soñaba con clavo y canela, me despertaron para darle castigo”) tiene esa formulación lógica de quien ve en tres viñetas de un cómic a un vaquero disparando a sus enemigos en tres ángulos distintos. ¿O soy el único que imagina esto? No creo, Los Planetas han confesado en múltiples ocasiones que son lectores asiduos y amantes del género cómic, vean sus portadas si no me creen, ninguna es una fotografía, todas ilustraciones, la gran mayoría del genio donostiarra Javier Aramburu.
Hay algunas modificaciones en la letra original. Clavo por clavito, la mano en el Evangelio por la manita en el Evangelio, entre otras por el estilo. Supongo que es una forma de buscar un lenguaje con un formato más roquero y actual.
El buen kraut-rock no se quedó en la Alemania Occidental, señores, no no no. También llegó al Sur de España. Somos testigos.

Los romances también son conocidos como corridos gitanos. Es un cante monótono, compuesto por pocas notas y se interpreta con escasas inflexiones de voz. Según el tema que desarrolle en sus letras puede ser romántico, caballeresco o morisco. En sus orígenes, los romances se interpretaban a “palo seco”, es decir sin acompañamiento musical. Se considera que del romance nacieron las tonás, o sea el origen en la historia de la formación de los cantes flamencos.

En la oscuridad de su habitación, el Señor está boca arriba en su cama. Se remueve en sueños, suda, gime. Tiene una pesadilla: luces en la carretera, sombras, alucinaciones, el paisaje que se mueve, los olivos que deja atrás, sus ojos, uno de ellos sangrando, que le devuelven una mirada asustada en el retrovisor, el acelerador, el miedo súbito y el golpe que algo dio contra el coche… Se despertó de golpe, agitado. Su aspecto da lástima. Le ha afectado más de lo que él creía que su chica lo abandonara. Había pasado ya casi una semana bebiendo, tristísimo. Anoche incluso provocó una bronca en un bar de mala muerte y terminó con un ojo morado. Salió pitando del sitio y a toda velocidad trató de darle escape a sus agresores en su coche. En la adrenalina acumulada se llevó por delante a algo… esperaba que fuera un perro o un animal de la carretera, ¿podría haber atropellado a una persona? No por dios, lo suplicaba, no por dios. Se levantó y en el espejo del baño se quedó largo rato meditando mientras se veía a sí mismo, “estoy fatal”, pensó. Un timbrazo lo sacó de sus reflexiones. Su rostro se horrorizó, su piel se erizó. Trató de calmarse y abrió la puerta de su casa. La Guardia Civil le preguntaba si anoche él estaba conduciendo por la carretera…

Atravesando los montes (Antonio Fernández Díaz / J)

Atravesando los montes (Malagueña) (3:42)


Creí morirme de pena / cuando no querías verme / creí morirme de pena / y ahora bendigo mi suerte / de no tenerte a mi vera, / de no tenerte a mi vera. / Y atravesando los montes / salí de Málaga un día, / y atravesando los montes / oí una voz que decía: / “chiquillo no me conoces / tanto como me querías”. / Tendrás que llorar por mí, / tiene que llegar el día / en el que llores por mí, / lo mismo que yo estuve llorando / cuando te fuiste de aquí.

Uff… qué puedo decir, creo que esta es la mejor canción del álbum, o al menos la que más me ha gustado a mí. En mis escuchas de este disco mi alma se quiebra en este momento, la parte más conmovedora de esta historia.
En esta canción paisajística hay dos movimientos: el que hace el bajo, la guitarra que va tocando acordes y la voz van en uno solo, es como si fuera un ave gigantesca que vuela surcando el cielo, atravesando los montes, los árboles, algunas personas e incluso algunos pequeños poblados. Éstos últimos cuatro elementos terrestres son representados por otra guitarra, la que va punteando pequeñas notas, y la batería que va encajando remates, contra remates, dobles, redobles, tresillos y seisillos por donde se puedan dejar. Responde totalmente a una representación de elementos. Como hizo Michel Gondry cuando filmó el videoclip de Star Guitar de los Chemical Brothers. Todos los integrantes de la banda suenan excepcionales y la letra es un pedazo de poesía. Tiene algo de la estructura que ya han utilizado en “Montañas de basura”, pero llevado a un nivel mucho más sublime. Esta canción también fue grabada durante las sesiones de La Leyenda del Espacio.
¿Alguien más necesita un pañuelo para secarse las lágrimas?

En las malagueñas predominan las guitarras, procedentes de los antiguos fandangos malagueños. Este cante no tiene baile propio pero tiene un gran registro melódico. La guitarra gana mucha complejidad en el toque por malagueñas, debido a la amplia gama de arpegios, trémolos y demás. El cante es muy acompasado, melodioso y solemne. Su copla es de cuatro o cinco versos octosílabos, con rima cruzada asonante o consonante, que generalmente se convierten en seis por repetición del primero y el tercero:
(1) Cre-í- mo-rir-me- de- pe-na (8) (rima consonante con el tercer verso, que se repite, y con el quinto por su terminación asonante)
(2) Cuan-do- no- que-rí-as ver-me. (8) (rima con el cuarto, por su terminación asonante)
(3) Cre-í- mo-rir-me- de- pe-na (8)
(4) y aho-ra- ben-di-go- mi- suer-te (8)
(5) de- no- te-ner-te- a- mi- ve-ra. (8)

El Señor pasó la noche en la prisión preventiva pero salió al siguiente día porque no le pudieron comprobar nada. Regresó a casa, se subió en la Vespa, su coche no lo quería ni ver, y se fue a dar una vuelta, un paseo en moto le suele ayudar a aclararse. Con el viento sacudiendo su pelo y chocando con su rostro, cierra los ojos un momento y acelera en un plano recto. El Señor no se da cuenta pero un jilguero gigante, del tamaño de una avioneta, lo va siguiendo de cerca batiendo las alas. Su sombra se proyecta en la carretera y a veces cubre totalmente la moto y al Señor. El ave desciendo y se coloca a su lado. El Señor mira al ave y sin pensarlo dos veces se lanza a su lomo. Como si el ave estuviera esperando esto, en el momento que el Señor se monta, asciende y se dirige fuera de Granada. Huye de Granada. Atraviesan los montes. Desde las alturas, rodeado de vistas hermosas, al Señor le entran unas ganas pasmosas de llorar. Sus lágrimas caen en el lomo del jilguero. Como la brisa, una voz conocida le llega a sus oídos. Sus palabras son extrañamente maternales, pero su contenido es doloroso. Le dice una y otra vez “chiquillo no me conoces tanto como me querías”… el Señor abre los ojos, no estaba en el lomo de ningún ave, sólo de su motocicleta, tan sólo estaba soñando despierto. Pero la voz no llegó de un sueño, la voz la sigue oyendo. Acelera más para que el viento le rasgue los oídos. Ya no quiere pensar en ella. Sabe que algún día ella se dará cuenta de su error y llorará por él. “Ya no estás en mi vera”, gritó a toda velocidad. Los jilgueros cantan.

Virgen de la Soledad (Popular / J)

Virgen de la Soledad (Saeta) (5:05)


Eres virgen más bonita / que la nieve en el barranco, / que la rosa en el rosal, / que el lirio blanco en el campo, / Virgen de la Soledad. / En el patio de Caifás / cantó el gallo y dijo Pedro, / “yo no conozco a este hombre, / yo no conozco a este hombre, / nunca ha sido mi maestro”. / De noche y de día / una pena impertinente / reina en mí de noche y día / porque nada me divierte, / no más alegría / cuando vienes a verme.

Nos adentramos a la parte más psicodélica del disco, si desde Romance de Juan de Osuna ya estábamos sujetos de nuestros asientos, para esta y especialmente las dos siguientes hay que ajustarse el cinturón de seguridad, ponen la piel de gallina.
Esta canción se mueve entre los registros de “Negras las intenciones”, “El Canto del Bute” y “Tarantos de Perico El Morato”. Es una saeta de Fosforito que alude a una virgen, antiguamente llamada Nuestra Señora de las Angustias o Nuestra Señora de los Dolores (también se le conoce por otros nombres), adorada principalmente en Badajoz, Granada, Almería, Soria y Cartagena. Aunque su imagen se encuentra en gran parte de España, México, Argentina, Portugal, Italia, Eslovaquia y otros países.
Por ejemplo, la cofradía de la Virgen de la Soledad en Soria en Semana Santa, en su Procesión del Silencio, la madrugada de Jueves Santo a Viernes Santo portan siete faroles representantes de los Siete Dolores de la Virgen: La profecía de Simeón, la huida a Egipto, la pérdida de Jesús en Jerusalén a los 12 años, el encuentro de María con su Hijo en la calle de la Amargura, la agonía y muerte de Jesús en la cruz, el descendimiento de la cruz, la sepultura del cuerpo del Señor y la soledad de la Virgen.
La Virgen de la Soledad frecuentemente aparece representada en el momento de La Piedad con su hijo Jesús muerto sobre su regazo, tras el descendimiento, y otras veces con expresión de desconsuelo al pie de la Cruz, sosteniendo sedente la corona de espinas de su hijo. En ocasiones, se la representa con siete espadas que le traspasan el corazón.
Esta canción cita también dos pasajes bíblicos identificados como El escarnio de Cristo y La negación de Pedro. El patio de Caifás fue donde se juntó la gente cuando Jesús fue llevado al sumo sacerdote judío José Caifás que vivió durante el reino de Tiberio, y quien conspiró para lograr la condena y muerte de Jesús. En El Nuevo Testamento, en El Evangelio Según San Mateo, en el capítulo 26, del versículo 57 al 75 podemos leer este pasaje:
26.57. Los que prendieron a Jesús le llevaron ante el Sumo Sacerdote Caifás, donde se habían reunido los escribas y los ancianos.
26.58. Pedro le iba siguiendo de lejos hasta el palacio del Sumo Sacerdote; y, entrando dentro, se sentó con los criados para ver el final.
26.59. Los sumos sacerdotes y el Sanedrín entero andaban buscando un falso testimonio contra Jesús con ánimo de darle muerte,
26.60. y no lo encontraron, a pesar de que se presentaron muchos falsos testigos. Al fin se presentaron dos,
26.61. que dijeron: “Este dijo: Yo puedo destruir el Santuario de Dios, y en tres días edificarlo”.
26.62. Entonces, se levantó el Sumo Sacerdote y le dijo: “¿No respondes nada? ¿Qué es lo que éstos atestiguan contra ti?”
26.63. Pero Jesús seguía callado. El Sumo Sacerdote le dijo: “Yo te conjuro por Dios vivo que nos digas si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios.”
26.64. Dícele Jesús: “Sí, tú lo has dicho. Y yo os declaro que a partir de ahora veréis al hijo del hombre sentado a la diestra del Poder y venir sobre las nubes del cielo”.
26.65. Entonces el Sumo Sacerdote rasgó sus vestidos y dijo: “¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia”.
26.66. “¿Qué os parece?” Respondieron ellos diciendo: “Es reo de muerte”.
26.67. Entonces se pusieron a escupirle en la cara y a abofetearle; y otros a golpearle,
26.68. diciendo: “Adivínanos, Cristo. ¿Quién es el que te ha pegado?”
26.69. Pedro, entretanto, estaba sentado fuera en el patio; y una criada se acercó a él y le dijo: “También tú estabas con Jesús el Galileo”.
26.70. Pero él lo negó delante de todos: “No sé qué dices”.
26.71. Cuando salía al portal, le vio otra criada y dijo a los que estaban allí: “Este estaba con Jesús el Nazareno”.
26.72. Y de nuevo lo negó con juramento: “¡Yo no conozco a ese hombre!”
26.73. Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro: “¡Ciertamente, tú también eres de ellos, pues además tu misma habla te descubre!”
26.74. Entonces él se puso a echar imprecaciones y a jurar: “¡Yo no conozco a ese hombre! Inmediatamente cantó un gallo.
26.75. Y Pedro se acordó de aquello que le había dicho Jesús: “Antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces”. Y, saliendo fuera, rompió a llorar amargamente.

En esta pintura de Duccio se combinan El escarnio de Cristo y La negación de Pedro. Vemos a Caifás en su trono rodeado por otros sacerdotes judíos. Ha entregado a Cristo a los guardias que tras vendarle el rostro, lo golpean y se burlan de él, fuera del patio Pedro niega a su maestro (el gallo canta encima de él):



La saeta está muy unida a la Semana Santa, sobre todo en Andalucía. Convertida en la actualidad en un palo flamenco, suele interpretarse al paso de la marcha religiosa o bien cuando ésta se detiene en algunos puntos del recorrido. Es una composición de cuatro o cinco versos octosílabos y contenido religioso dedicado a la Virgen y a Jesús. Normalmente se interpreta por siguiriyas o por martinetes, pero también por cañas, polos y soleares. Por su solemnidad se interpreta sin acompañamiento (a palo seco) o al ritmo de los tambores y cornetas típicos de la Semana Santa. Se pueden clasificar las principales saetas según el tema literario en Saetas Narrativa o Descriptivas, Saetas Laudatorias (que alaban o ensalzan las imágenes divinas), Saeta Plegaria, Saeta Exhortativa y Saeta Republicana. Las primeras dos clases de saetas son las que nos ocupan en esta canción.


La soledad. Este Señor se ha entregado a la soledad, a ese laberinto destructivo y profundo que te aleja del mundo, del tiempo y la realidad. Casi no ve a sus colegas ni sale mucho de su piso. Ha cerrado las persianas y se la pasa a oscuras. Sólo bebe, se droga, ve la tv, canta con su guitarra canciones desesperanzadas y duerme en cualquier rincón, donde le agarre el sueño. Ha dejado de trabajar y ha desconectado el teléfono. Cuando llaman a la puerta se acerca silenciosamente y ve por la mirilla y no abre la puerta. Sólo la abriría si se presentara ella. Pero mentira, ya, unos días antes, ha dejado entrar a otra a la que se ha arrodillado, sí, a la Virgen de la Soledad.

La Pastora Divina (Popular / Los Planetas)

La Pastora Divina (5:31)


¿Antonio Arias, Enrique Morente y Erik Jiménez juntos otra vez? Pues muy bien. Ya en 1996 estuvieron en un estudio de grabación, junto con el resto de integrantes de Lagartija Nick, grabando el legendario álbum Omega, vanguardista para su momento, y por lo tanto polémico. Le lanzaron a los autores tanto rosas como tomates por igual. Afortunadamente el tiempo pone todo en su sitio y hoy por hoy nadie puede cuestionar el valor, la importancia, la trascendencia y el lugar privilegiado que ocupa Omega. De ahora en adelante lo que hará el tiempo con este disco será mitificarlo cada vez más. La Pastora Divina es un homenaje a esa arriesgada constatación de que el flamenco y el rock pueden ir unidos. Escuchemos el primer track de Omega:
Enrique Morente y Largartija Nick – Omega (Poema para los muertos) (10:48)


La letra de La Pastora Divina no es clara, son más lereles y lamentos de Enrique y Jota que una lírica propiamente dicha, no obstante está basada en una seguiriya de Marrurro y Sr. Molina. Esta es la segunda canción que Enrique canta para Los Planetas, la primera fue “Tendrá que haber un camino”, último track de La Leyenda del Espacio. ¿Habrá otra colaboración con el cantaor? Espero que sí, no me canso de oír su talento enredado en guitarras eléctricas. Además, todo parece indicar que Enrique Morente es el último, hasta ahora, padrino de Los Planetas, quien guía y recomienda autores del cante a Jota y compañía. Literalmente Morente y Jota son vecinos así que la comunicación será constante.
La Divina Pastora (asimismo conocida como Divina Pastora de las Almas, Madre Divina Pastora o Madre del Buen Pastor) es una advocación mariana que personifica a la Bienaventurada Virgen María como la pastora celestial. La descripción que dio el sacerdote capuchino fray Isidoro de Sevilla al artista Alonso Miguel de Tovar en 1703 para que realizara la escultura es la siguiente: “En el centro y bajo la sombra de un árbol, la Virgen santísima sedente en una peña, irradiando de su rostro divino amor y ternura. La túnica roja, pero cubierto el busto hasta las rodillas, de blanco pellico ceñido a la cintura. Un manto azul, terciado al hombro izquierdo, envolverá el entorno de su cuerpo, y hacia el derecho en las espaldas, llevará el sombrero pastoril y junto a la diestra aparecerá el báculo de su poderío. En la mano izquierda sostendrá al Niño y posará la mano derecha sobre un cordero que se acoge a su regazo. Algunas ovejas rodearán la Virgen, formando su rebaño y todas en sus boquitas llevarán sendas rosas, simbólicas del Ave María con que la veneran...”
Pues en esta canción parece que La Pastora Divina guía las almas no al cielo donde hay corderos con rosas en sus hocicos, sino a pasar una eterna tortura en el inframundo, penando.

“Eterna Madre, señálame con tu báculo el camino que me haga llegar a ese lugar donde las fatigas, las penas y el dolor no existan más. He caminado mucho y errado constantemente, pero sabes que mi corazón, aunque de apariencia furtiva, es cándido y sensible. Te pido, Madre, me des descanso y te pido, Madre, me digas que mi día ha terminado y que me dejes seguir la estela de tu hálito. Que la huella de tus pies se me vuelva visible y que me des el último impulso necesario para no mirar atrás ni a los lados, sólo al camino que me has trazado. Te pido, Madre, me dejes morir.” Plegaria que el Señor escribió a La Pastora Divina a modo de nota suicida.


Los Poetas (J)

Los poetas (9:46)


Este es el libro de la ley del universo, / podríamos hacer descender desde los cielos / una ley que sometiera / a los que te desmintieron, / a los que no te creían / cuando lo que les decías era cierto. / ¿No ven en la tierra cuántas plantas / de todo noble género / hacemos germinar en ellas si queremos?, / en eso hay una ley / pero la mayoría de ellos no te creen, / enséñales a ver, / alíviales, señor / el sufrimiento. / Acuérdate de cuando me enviaste / a hablarles de tu rey a los injustos / y en sus purgas ya los avisaste, / nosotros somos los enviados del señor / de los mundos. / Señor de Oriente y de Occidente / de lo que hay entre ambos puntos / de los cielos y la tierra y entre ambos / de todo lo que hay, el amo único. / Dijimos a Moisés, parte con mis seguidores / marchaos hacia el Este / cuando se haga de noche / y fuimos alcanzados / pero a nuestro lado estaba mi señor, / y el mar se abrió y cada lado parecía un monte. / ¿Te acuerdas de Noé?, / despreciado por su gente / cuando les dijo / que deberían obedecerte, / una gran lluvia cayó / y el Todo Poderoso y Omnisciente / salvó a los suyos / ahogando para siempre a los infieles. / Acuérdate de cuando Abraham / les dijo a su padre y a su gente, / ¿servís, a qué dioses adoráis?, / ¿y si los necesitáis acaso no os auxilian o defienden? / Porque sólo hay un señor de Oriente y Occidente / de lo que hay entre ambos puntos en los cielos / y la tierra y entre ambos de todo lo que hay, el amo único. / De todo lo que hay el amo único.

Al más puro estilo mesiánico de Los Planetas, el capítulo 26 del Corán, “Los poetas” (“Ach Chóara”), es resumido aquí por Jota. Explica un fragmento del Antiguo Testamento: Moisés, Noé, Abraham y al Dios único. El final del citado capítulo dice:
224. En cuanto a los poetas, les siguen los descarriados.
225. ¿No has visto que van errando por todos los valles
226. y que dicen lo que no hacen?
227. No son así los que creen, obran bien, recuerdan mucho a Alá y se defienden cuando son tratados injustamente. ¡Los impíos verán pronto la suerte que les espera!

Los Poetas se mueven entre el “Because” de The Beatles, Spacemen 3, los delirios de Syd Barret, algo del Depeche Mode de Violator, Seefeel y Sonic Boom.
Pareciera que ya Los Planetas nos dijeran algo sobre todas estas inquietudes en “Sol y Sombra”, penúltima canción de La Leyenda del Espacio, donde cantaban básicamente esto:
“Buscamos y buscamos sin parar / y se oculta la verdad. / Seguimos intentando descifrar / la trama absurda de la realidad”.
Esta es otra de las canciones que se grabaron sin Eric en la casa de Banin, con muchísimo toque de éste último. Los casi diez minutos de la canción son como para entrar en trance.
El disco se acaba, dejándonos en mutismo. Dice el Corán que a los poetas sólo los siguen los descarriados, pues descarriado soy.

Quien ha llegado atentamente a este punto de la escucha (y de la lectura) debería de felicitarse. Hay que confesar que el giro que hace el disco por la mitad es muy brusco y casi ni se nos prepara para sumergirnos adecuadamente en esta parte final del disco. Por eso vale la pena escuchar y volver a escuchar el disco varias veces, porque terminas por acostumbrarte al cambio y a disfrutarlo, y así profundizarlo.

El Señor no tuvo el valor de quitarse la vida de una vez por todas y La Pastora Divina tampoco hizo caso a sus plegarias. Sintiendo un profundo vacío interior y un alma marchita, deambula borracho y bajo el influjo de algunas drogas sin rumbo por las calles del centro y sus alrededores de su ciudad, Granada. Es domingo por la madrugada y casi no hay gente. Se oye el eco de sus pasos divagando. Tap… tap….tap. Anda con las manos en los bolsillos y mirando al suelo. Así llegó al Albaicín. Se detuvo en la Iglesia de El Salvador, la antigua mezquita mayor, y la observó. Fue sólo hasta ese momento, que alzó la mirada del suelo, que se percató que la luna lucía un verde fosforescente. Extrañado, se frotó los ojos y volvió a mirar ceñudo. Súbitamente, un rayo lunar mutante se dirigió hacia él, como un disparo, y cuando fue fulminado violentamente, el Señor cayó al suelo revolcándose como si estuviera sufriendo epilepsia, sangrando por la nariz, entornando los ojos fuera de sus órbitas, escupiendo bilis y al final balbuceando frases sueltas hacia nadie. Pero no lo hacía en castellano, sino en lenguas muertas, bíblicas, profetizando el regreso de El Mesías y advirtiéndonos de la furia de dios y recordándonos que él es misericordioso con quien le obedece. Casualmente, un transeúnte anciano iba pasando por ahí, un poco ebrio también pero en sus cabales. El anciano se asustó y corrió hacia donde el Señor se revolvía. Carraspeando gritó por ayuda hasta que despertó a algunos quienes por ahí dormían en sus casas. Unos minutos después una ambulancia lo llevaba a un hospital cercano y lavándole el estómago sacaron los estupefacientes ingeridos. Al día siguiente el Señor se despertó, confundido, jaquecoso, triste, pero vivo.


La portada.



Admito que cuando vi por primera vez la portada en internet, semanas antes de que saliera a la venta, me pareció una carátula insignificante que no pegaba con la ambición del título del disco. Pero sólo y únicamente porque cometí uno de los peores y más fáciles errores que se pueden hacer al enfrentarte con una imagen (y en realidad con cualquier cosa: con una canción, película, libro, viaje, persona, circunstancia, y en general con la vida misma), emitir un juicio sin antes analizar profundamente y a consciencia de lo que se trata. Me da rabia porque fallé como espectador observador, creador, seguidor de Los Planetas y estudiante de Historia del Arte.
La portada contiene muchísima información, tanta que podría decir sin equivocarme que si experimentáramos y le diésemos toda la discografía de Los Planetas anterior a Una Ópera Egipcia a una persona que nunca los ha escuchado, y le diéramos el tiempo suficiente para escucharlos de principio a fin varias veces hasta que los tuviera asimilados, con sólo ver la portada de este trabajo y leerla detenidamente, sin si quiera escuchar el contenido del disco, podría sacar las mismas conjeturas y conclusiones a la que yo he llegado. Así es. En la portada están las claves y el resumen (¿y el porvenir?) del sitio exacto donde se encuentran Los Planetas dentro de su misma historia como banda. Que al fin al cabo todo son historias. ¿Les parece que le echemos un ojo al trabajo de Max?

Como si fuera un ring de boxeo, de cada lado de la contienda tenemos personajes que se encaran desafiantes, con los puños cerrados, dispuestos a defenderse o a atacar a la mínima provocación: Ra a la izquierda y Anubis a la derecha.
Así es el disco, un enfrentamiento entre dos caras. Y más claro no podría ser representado. Ra, el "Gran Dios" anónimo, demiurgo, dios solar de Heliópolis en la mitología egipcia. Ra era el símbolo de la luz solar, dador de vida, así como responsable del ciclo de la muerte y la resurrección. Además, Ra era poseedor de cuatro facultades: Hu (el gusto y la palabra), Maa (la visión), Sedyem (el oído) y Sia (el entendimiento y el tacto). También tenía catorce ka: Dyefa (Ayefa) (abundancia), Aju (estrépito), Dyehen (resplandor), Heqa (magia), Hu (alimentación), Iri (producción de alimentos), Nejt (victoria), Pesedy (luminosidad), Shemes (fidelidad), Shepes (gloria), Seped (habilidad), Uas (honor), Udy (prosperidad), User (vigor). A veces, en el lugar de Uas, se indica Hu (brillantez). Así que podemos asegurar con atinada certeza que Ra es el defensor de la primera parte del disco, la más luminosa y nítida, la más solar. En cambio Anubis era el "Señor de la necrópolis", la ciudad de los muertos, que situaban siempre en la ribera occidental del Nilo. Era el encargado de guiar al espíritu de los muertos al "otro mundo", la Duat, dentro de las creencias egipcias. Anubis estaba relacionado no sólo con la muerte, también con la resurrección después de la muerte, y era pintado en color negro, color que representa la fertilidad. O sea, Anubis es el cancerbero y defensor de la parte final del álbum, la más oscura y atormentada. Los dos tienen poderes similares de resurrección, así que no es fácil elegir un claro ganador. Quizá no lo haya.
A los pies de estos dos dioses, hay egipcios que van hacia uno u otro lado. Como si decidieran ellos mismos el camino que creen correcto para cada quien. Además, en la cultura egipcia cada representación tiene información. Estos egipcios que deciden su suerte llevan los brazos extendidos hacia los dos extremos, esto quiere decir en iconografía egipcia que es un determinativo de que algo se anuncia o se advierte. ¿Pero qué exactamente? ¿Una pelea?¿Una dirección? No lo sé.
En medio de los dos dioses, sin embargo, se encuentra la diosa Maat, símbolo de la Verdad, la Justicia y la Armonía cósmica. Esencialmente, Maat es un concepto abstracto de justicia universal, de equilibrio y armonía cósmicos que dominan en el mundo desde su origen y es menester conservar. Resume la cosmovisión egipcia, similar a la noción de armonía y areté, propia del mundo helénico, o a la idea de virtud, del mundo judeo-cristiano. Es decir, es la chica que le quiere poner freno a esta disputa. De hecho, la diosa lleva en cada mano y ofreciéndola a cada dios un cetro de loto, que simboliza la iluminación. Normalmente se representa a Maat con un cetro uas, que representa el poder. Pero ella quiere ahora mismo concordia entra las dos facciones, no más lucha de poder. En la cabeza lleva una pluma de avestruz, este símbolo también aparece en la representación del Juicio de Osiris, en el momento en que se pesaba en una balanza de dos platos el Ib (conciencia) del difunto. En uno se colocaba el corazón del difunto (símbolo de su conciencia) y en el otro aparecía el jeroglífico Maat, la pluma, (símbolo de la armonía y justicia universal). Si aquel pesaba igual que el segundo, el fallecido lograba su estancia eterna en el Más Allá.
Como contraparte, al lado izquierdo de Maat y bajo un pie de Ra, está un escarabajo, representación del dios Jepri, el dios Sol, autocreado, símbolo de la vida eterna y la resurección; era la imagen de la constante transformación de la existencia en la mitología egipcia. Es una manifestación del mismo dios Ra. A veces se le representaba con un disco solar que va empujando él como si fuera una de las bolas de estiércol que hacen estos bichos. ¿Esto quiere decir que Los Planetas están en transformación, serán eternos y renacerán luego bajo otra forma? Pues yo creo que sí, pero esperen que hay más. Los egipcios utilizaron el escarabajo a modo amuleto o de sello, registrando sus nombres en la parte posterior, así como de soporte para conmemorar acontecimientos importantes. Sin embargo, quizá su uso funerario más importante fue cuando fue empleado como sustituto del corazón. Explico, al acontecer la muerte, el difunto tenía que someterse al Juicio de Osiris en el que se pesaría su corazón y responder por sus actos terrenales, en la llamada Sala de las Dos Verdades. El corazón se pesaba en una balanza, donde actuaba como contrapeso la diosa de la justicia Maat, como ya he dicho. El escarabajo era una medida de seguridad porque podía ocurrir que el corazón delatara al difunto y confesara éste haber cometido pecados en la tierra. Para remediarlo los egipcios situaban sobre el cuerpo de la momia un escarabajo grande de piedra o pasta en el que se había grabado el capítulo 30 del Libro de los Muertos, el cual encomiaba a este corazón para que llegado el momento, y de forma mágica, no expresara todos esos pecados ante el tribunal divino, facultándole para que pudiera disfrutar de vida eterna. Hacían trampa, por decirlo de una manera. Es claro que el escarabajo está del lado de Ra, casi parece que le ayuda a empujar el disco solar, pero… ¿logrará burlar a Maat?
Pero, señores y señoritas, curiosos seguidores de Los Planetas que han llegado hasta aquí, yo creo que a quién tenemos que tomar en cuenta es al babuino que está a la derecha, debajo de Anubis. Ese es una representación de Dyehuty, también conocido como Tot. Es el dios de la sabiduría, la escritura, la música, y símbolo de la Luna, en la mitología egipcia. Tiene autoridad sobre todos los dioses. Fue el inventor de la escritura, patrón de los escribas, de las artes y las ciencias. Como dios de la escritura era el inventor de todas las palabras, del lenguaje articulado. Dyehuty desempeña el oficio de escribano sagrado, ya que documenta los hechos en la Sala de las Dos Verdades en el Juicio de Osiris, donde, recuerden, intervienen Anubis (es el que guía a las almas a la sala de las Dos Verdades y le extrae el Ib al difunto y él lo deposita en una parte de la balanza) y Maat pero no Ra. Dyehuty es el registrador, el juez y el que asistía al pesaje de las «almas» en la balanza. También fue considerado el arquitecto que conocía los trazados y trayectorias de todas las cosas, el señor de los inventores y de la sabiduría. Estaba relacionado con la música como inventor de la lira. Autentifica las decisiones, legaliza el nombre del faraón escribiéndolo en el Árbol de la Historia en el templo de Heliópolis, estudia los lugares destinados a la construcción de los templos y asegura su ejecución según las reglas. Escribe las leyes, las cuentas, las historias y el Libro de la Vida. Ni más ni menos. El chico más listo de esta pandilla está del lado de Anubis, del lado más oscuro del disco.
Pues difícil, ¿de qué lado inclinarse? ¿Concordia universal? No sé, no sé. Yo como que me voy hacia la derecha… pero, un momento, un momentito… ¿Qué hay enmarcando esta escena con los dioses en disputa? Un telón, y éste se sujeta de la fachada de un teatro romano. Vaya, Los Planetas nos la han colado. Es tan sólo una representación que ellos se han montado. ¿Será acaso una versión alternativa-teológica de Aída de Verdi? No, la ópera egipcia de Verdi se ubica aproximadamente en el Egipto de la Dinastía XIX o XX y aquí las columnas ilustradas delatan un estilo ptolemaico, mucho más avanzado en el tiempo y en su complejidad. ¿Entonces? Pues es simple y llanamente (se dice fácil pero llevo más de diez mil palabras escritas) lo que Los Planetas llaman como Una Ópera Egipcia.

Se cierra el telón. Aplausos.

6 comentarios:

redronin1b dijo...

LAVIRGEN!!

Sr Nuevo, sepa usted que acaba de batir un record que no podrá superarse.

Ha escrito vd el articulo maaaaaaaaaaaas largo de la historia de este NUESTRO humilde blog.

Felicidades, la próxima ronda corre de mi cuenta!!!

Yo soy Joss dijo...

Una hora y media de lectura y estudio me ha llevado.

Lo mejor el estudio sobre la portada, dale una simbología a un marihuano y te saca una descripción figurativa del origen del universo (lo sé por mi propia experiencia)...

eρHedro dijo...

Yo me preocuparía de que se hable de la longitud antes que del contenido...

xD

DCT dijo...

Se cierra el telón. Aplausos. TODOS lloramos.


Me ha encantado.

redronin1b dijo...

Acabo de leerme el texto enterito y sin respirar, acompañado de Edith Piaf. Sin aliento y sin palabras. No sólo es la descripción mas descarnadamente acertada del último disco de Los Planetas, sino una de las mejores disecciones musicales que he leido. Ovación cerrada.

eρHedro dijo...

Me faltan las canciones, pero por lo que he leído Don RedRo-nin1B lo ha dicho como es.