lunes, 22 de febrero de 2010

DISC... PIEZA DE LA SEMANA: Canon y Giga en re mayor para tres violines y bajo continuo (1680)


Al principio de todo no había nada. Ni blanco. Ni negro. Nada.

Y entonces, apareció la primera NOTA.

La nota existió antes que nada, en el caso de que eso tenga algún sentido, pues era eterna e infinita y por tanto siempre estuvo ahí. Pero no había nada para oírla ni confirmar su existencia.

Y, sin embargo, a partir de aquella primera nota surgió todo lo demás.

Como era natural, la nota empezó la creación de las cosas creando otra nota. Se estableció una conexión y vio que aquello era bueno. Muy bueno.

Aquellas dos primeras notas crearon más notas a su vez y esto dio lugar a un TONO. Un buen tono. Y para contrastar este tono brillante, crearon un tono triste. Y después un mal tono.

Los tonos crearon un RITMO e inspiraron VISIONES y las visiones se volvieron MUNDOS.

La nota eligió sus visiones favoritas y les dio ser usando LUZ, OSCURIDAD, CONTORNO y COLOR. Hizo creaciones con IMAGEN y PENSAMIENTO. Se les dio forma propia para que expresaran sus propios tonos. BELLEZA y FEALDAD, como compañeros, sólo para contrastar.

Esto inspiró SENTIMIENTOS. Amabilidad y bondad como su origen, y tristeza y horror también para contrastar.

La nota creó DIVERSIDAD para que crecieran las POSIBILIDADES. Y también creó el TIEMPO para separar el futuro del pasado. Y entonces cegó el futuro para que pudiera existir el SUSPENSE.

La nota ignoró a sus creaciones queriendo ser sorprendida. Mirando sólo de vez en cuando. Y al estar fuera de control la tristeza y el horror, fueron la fuente del mal. Y el mal creó la ADVERSIDAD.

Tantos elementos mezclados crearon niveles, grados y facetas. Cosas feas con belleza. Belleza capaz de ocultar el mal. Y así la simplicidad se perdió para siempre, dando pie al gran plan: el CAOS.

La nota sabía que existiría siempre, pues siempre existió, pero aún así se acogió a su propio plan. Se celebró así la perfección de la imperfección. La nota encontró humor en el dolor y en su estado temporal.

También encontró el humor en lo serio que se tomaba toda la creación en la gran obra de la nota, pues todo es, en realidad, tremendamente simple.

Drama, religión, risa, música, sexo, violencia, placer, dolor, seguridad, conformismo, justicia, imaginería, imaginación, nacimiento... muerte.

Todo recorre la pasarela. Baila la danza. Canta la canción. Y duerme.

Todo es tan simple y nada es real... salvo la nota.

La nota dando lugar a otra nota, formando un tono, creando un ritmo dando lugar a visiones que acaban por volverse mundos.

Usando LUZ, OSCURIDAD, CONTORNO y COLOR.

1 comentario:

eρHedro dijo...

Pobrecito el bajo, seis minutos con los mismos acordes... jajaja.