miércoles, 21 de noviembre de 2007

Mecanismo Psíquico de una Obsesión

obsesión.

(Del lat. obsessĭo, -ōnis, asedio).

1. f. Perturbación anímica producida por una idea fija.

2. f. Idea que con tenaz persistencia asalta la mente.



Las obsesiones son persistentes ideas, pensamientos, impulsos o imágenes que son experimentadas como intrusivas e inapropiadas y que causan marcada ansiedad o angustia. Las características de intrusión e inapropiedad de las obsesiones han sido descritas como "ego distónicas". Esto se refiere a la sensación del individuo de que el contenido de la obsesión le es extraño, no está dentro de su control y no es la clase de pensamiento que esperaría tener. De cualquier modo, el individuo es capaz de reconocer que las obsesiones son producto de su propia mente y que no son impuestas desde fuera (como en la inducción de pensamiento).

Además, según Freud, las obsesiones son una neurosis aparte, de un mecanismo especial y
que no es exacto hacerlas depender de la degeneración mental, pues las hallamos en personas no más degeneradas que la mayoría de los neuróticos, y, además, suelen corregirse, e incluso en algunas ocasiones curarse.

Para mejor delimitar nuestro tema dejaremos a un lado una cierta clase de obsesiones intensas, que no son sino recuerdos, imágenes no alteradas de sucesos importantes. Citaré como ejemplo la obsesión de Pascal, que creía ver abrirse un abismo a su izquierda «desde el día en que la carroza en que iba estuvo a punto de volcar y precipitarse en el Sena». Estas obsesiones que podríamos calificar de traumáticas, se enlazan a los síntomas de la histeria.

En toda obsesión hay dos elementos: . Una idea que se impone al enfermo; y . Un estado emotivo asociado que puede ser de muy diferente naturaleza, tal como la duda, el remordimiento, la cólera o la compulsión. Ante todo, trataremos de explicar el mecanismo psicológico, verdaderamente singular, de las obsesiones propias.

En muchas obsesiones verdaderas es evidente que el estado emotivo es lo principal, puesto que persiste inalterado, variando, en cambio, la idea a él asociada.

Pues bien: un escrupuloso análisis psicológico de estos casos muestra que el estado emotivo como tal está siempre justificado. El sello patológico de estos casos consiste, pues, únicamente en los dos singulares caracteres siguientes: 1º. Que el estado emotivo se ha eternizado. 2º. Que la idea asociada no es ya la idea justa, la idea original, relacionada con la etiología de la obsesión, sino una idea sustitutiva de la misma.

Prueba de ello es que en los antecedentes del enfermo, y en la época inicial de la obsesión, puede hallarse siempre la idea original, después sustituida. Tales ideas sustituidas tienen caracteres comunes, que el obsesivo se ha forzado en olvidar, sin conseguir más que reemplazar la idea inconciliable por otra, poco apropiada para asociarse al estado emotivo, el cual, por su parte, ha permanecido sin alteración.

A esta forzosa conexión del estado emotivo y la idea asociada es a la que se debe el carácter absurdo de las obsesiones.


1 comentario:

redronin1b dijo...

Post dedicado a Steffi y Juanda (por motivos distintos); las 2 personas que más han hecho por mi vida (...ejem...) "ayuntativa" (...ejem...) en el último año (de maneras muy muy distintas).