martes, 7 de febrero de 2006

Abrigo

Su vista repasó la colección de discos uno a uno: Vacaciones, La Casa Azul, Sterlin, Nosoträsh,... sin saber decidirse por ninguno en concreto. Una punzada de remordimiento desde detrás de la nuca le recordó que tal vez debería estar estudiando. Con la determinación de costumbre archivó está sensación en el último cajón de su cabeza.

Distraidamente pasó un dedo por la repisa donde estaban los cds y este recogio una fina capa de polvo grisaceo. Como hipnotizado, su vista quedó prendida del dedo y tras unos segundos (o tal vez minutos o años) algo hizo "clic" en su pecho.

Con una energía que creía perdida para siempre abrió el armario y se encontró frente al viejo abrigo gris colgando de su percha de madera. Se abalanzó sobre él, lo sacó del aramario sin tan siquiera quitarle la percha y salió corriendo de casa con él en brazos.

Corrió como si su alma dependiera de ello hasta llegar al espigón, parando tan sólo para recobrar el aliento y recoger piedras de aquí y de allá. Al llegar a la última roca lanzó el viejo abrigo con fuerza, hacia el mar, y éste no tardó en verse arrastrado hacia el fondo por las piedras. Con una última mirada le dijo adiós. Sólo quedaba la percha meciéndose lentamente con las olas.

Se giró y empezó a correr de nuevo, esta vez en dirección a la casa donde ella vivía.

Cuando llegó, y sabiéndose escuchado, bajo su ventana gritó: <<No vas a salirte con la tuya, ¿me oyes?. Vas a volver a descubrirme>>.

No hay comentarios: